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Hace unos días, Amazon.com compró Ring, una compañía fabricante de equipos inteligentes con sede en Santa Mónica, por un valor estimado de USD 1,000 millones. Aunque fue menor que la adquisición de Whole Foods Market, que costó USD 13,400 millones, el acuerdo fue el segundo más grande en la historia de Amazon. Y como todas las adquisiciones, nos da una rara visión de la forma en que Jeff Bezos ve el futuro.

A corto plazo, Ring le da a Amazon otra pieza en el rompecabezas de Alexa y una ventaja en su carrera contra Google y Apple para controlar las casas que se llenarán cada vez más con dispositivos conectados. Alexa es una buena novedad ahora, ideal para controlar el clima, leer las noticias y jugar. Pero será realmente útil cuando se convierta en el centro que permita a las personas usar su voz para armar sistemas de seguridad, abrir puertas cerradas con llave y grabar videos a la persona que está tocando el timbre al frente. Google también va con la misma filosofía. El nuevo timbre Nest de USD 229 vendrá con un Google Home Mini gratuito cuando empiecen los envíos, previstos para esta primavera.

Actualmente, Alexa trabaja con una gran cantidad de productos para el hogar inteligente de terceros. Pero poseer el variado surtido de timbres de video, cámaras de seguridad y accesorios Ring permite a Amazon acelerar su desarrollo y hacer productos exclusivos para Alexa (también compró una empresa similar, Blink). Amazon también puede bajar los precios, mediante la incorporación de planes de suscripción opcional para mantener el video grabado, por ejemplo.

Un beneficio a medio plazo para agregar Ring a la compañía: los ladrones de paquetes, también conocidos como "piratas del porche", son un problema que parece no tener fin en gran parte del país. Es por eso que la propia compañía ha pedido a las personas encargadas de la entrega de paquetes de Amazon que envíen por correo electrónico fotografías de lo que dejaron en la puerta principal y que en el pasado obligaron a la empresa a restringir la entrega en los barrios con altas tasas de criminalidad. El año pasado, Amazon presentó una cámara para el hogar y un servicio llamado Amazon Key, que abre automáticamente las puertas para las personas que cuentan con entregas verificadas. Amazon Key funciona con los llamados "candados inteligentes" fabricados por otras compañías. Ring aún no vende cerraduras de puertas, pero uno ya se puede imaginar el día en que Amazon tenga todos los componentes para hacer que ese servicio funcione.

Las implicaciones del acuerdo Amazon-Ring son realmente interesantes de contemplar cuando comenzamos a pensar más allá. Sabemos que Amazon quiere entregar comestibles. Pero dejar las bolsas con la verduras y la leche afuera realmente no funciona. Cuando Amazon esté detrás del sistema de seguridad de tu casa, tus timbres y las cerraduras de tus puertas, los trabajadores de la compañía podrán entrar, desempacar las bolsas y llevar la leche directamente al refrigerador.

¿Pero por qué limitarnos a los comestibles? Con sus pretensiones, Amazon quiere expandir la categoría de servicios domésticos masivos, un terreno fértil para compañías como Handy Technologies y Thumbtack. Imagínate estar sentado en la oficina o en la escuela y poder hablar con el fontanero, después de verificar que es él a través de una plataforma de video en vivo. O podemos ir más lejos: la puerta de entrada y el sistema de seguridad de Amazon algún día podría abrirse para la mujer de la limpieza, el paseador de perros o el exterminador.

Para seguir con esa tasa del 30 por ciento anual, Amazon tiene que comenzar a vender servicios, no solo cosas. La adquisición de Ring, con sus timbres y cámaras de seguridad inteligentes, es otro paso en el camino. Los rivales deben tener cuidado: el movimiento de Amazon hacia los dispositivos inteligentes va a dar un nuevo significado a la palabra "bloquear".