Hasta el siglo XX las mujeres no tenían derecho a la propiedad intelectual. (iStock)
Hasta el siglo XX las mujeres no tenían derecho a la propiedad intelectual. (iStock)

Desde las galletitas con pepitas de chocolate al material a prueba de balas, pasando por la medicación contra el cáncer y el lavavajillas, muchas cosas que tejen la trama de la vida contemporánea se deben a mujeres injustamente desconocidas. Sus nombres no son famosos como el de Ada Lovelace, la matemática que desarrolló la primera computadora, o Marie Curie, la pionera en el campo de la radiactividad. Pero sus creaciones son de uso cotidiano y sería difícil reconocer el mundo de hoy sin ellas.

Esa especie de anonimato se debe, entre otras cosas, a que en muchos lugares no tenían derecho a la propiedad intelectual hasta el siglo XX, como contó Sandra Uve en su libro Supermujeres, Superinventoras. Y sin embargo, esa discriminación no les impidió soñar y desarrollar sus creaciones. Algunas de las "numerosas mujeres que han hecho contribuciones invalorables al mundo a pesar de sufrir discriminación de género", como resumió el Foro Económico Mundial legaron al mundo estos inventos descubrimientos:

1. Identificador de llamadas y llamada en espera, Shirley Ann Jackson

Shirley Ann Jackson es una de las investigadoras más importantes del área de las telecomunicaciones. (Shirley Jackson/MIT News)
Shirley Ann Jackson es una de las investigadoras más importantes del área de las telecomunicaciones. (Shirley Jackson/MIT News)

La primera afroamericana en obtener su doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), la segunda en haberlo hecho en la carrera de física en todos los Estados Unidos y la primera en haber recibido la Medalla Nacional en Ciencias, Shirley Jackson se especializó en teoría sobre partículas elementales y a la vez hizo grandes investigaciones en el área de telecomunicaciones.

Entre 1976 y 1991, mientras dirigía el laboratorio de AT&T Bell, participó en el desarrollo de la identificación de llamadas y la llamada en espera, dos hitos sin lo cuales ya no se concibe la práctica de la telefonía. También se le deben la marcación por tonos y el fax portátil, entre otros inventos.

2. Máquina de hacer helado, Nancy Johnson

La máquina para hacer helados, inventada por una mujer, data de 1843. (Getty)
La máquina para hacer helados, inventada por una mujer, data de 1843. (Getty)

La patente 3274, del 9 de septiembre de 1843, muestra una cubeta circular de madera, un cilindro interior de hojalata y una paleta que iba en su interior, conectada a una manivela. Está a nombre de Nancy Johnson, nacida en 1795, y ha encantado a generaciones de niños: es un "congelador artificial", como lo llamó su inventora, que servía para hacer helado.

La cubeta exterior se llenaba de hielo; el cilindro interior, de hasta dos sabores del postre que se pasaba a congelar al hacer girar la manivela. "Nancy lo vendió muy barato. Sin embargo, se convirtió en el mecanismo estándar durante muchos años, y alguien hizo una fortuna con este invento", según Inventricity.

3. Azatioprina, una droga que hace posibles los transplantes, Gertrude Elion

Gertrude Eliot recibió el Premio Nobel por su investigación en química. (Wikicommons)
Gertrude Eliot recibió el Premio Nobel por su investigación en química. (Wikicommons)

En su adolescencia, en la década de 1920, la química que ganaría el Premio Nobel vio morir de cáncer a su abuelo, y decidió que su futuro se dedicaría a luchar contra la enfermedad. Aunque egresó de la Universidad de Nueva York, no conseguía trabajo por ser mujer; sólo cuando, durante la Segunda Guerra Mundial, muchos científicos fueron al frente, logró ingresar a los laboratorios que hoy son de GlaxoSmithKline.

Allí Gertrude Eliot conoció a George Hichings, quien buscaba un diseño racional de fármacos: la búsqueda de drogas que apuntaran a interrumpir un mecanismo específico. Ella sintetizó por primera vez las purinas, una clase de droga que hizo posible el tratamiento de la leucemia. Junto con Hitchings —con quien compartió el Nobel, y con James Black, en 1988— creó otras drogas contra la malaria, el herpes, el HIV. Su medicación más famosa, la azatioprina, es un inmunosupresor que permitió la realización de transplantes pues controla el rechazo.

4. Bolsas de papel, Margaret Knight

Las bolsas de papel tal como se usan hoy son el invento de una mujer que un hombre intentó robar.
Las bolsas de papel tal como se usan hoy son el invento de una mujer que un hombre intentó robar.

A los 12 años sorprendió a su madre, una mujer viuda que la criaba sola, porque tras observar un accidente en una fábrica textil en Maine, creó un dispositivo de seguridad para detener automáticamente una máquina si algo quedaba atrapado en su interior.

Luego de la Guerra de Secesión se mudó a Massachusetts, donde trabajó en la fábrica de bolsas de papel Columbia. Por entonces las bolsas eran poco más que un sobre, y Margaret Knight pensó cuánto más práctico sería si tuvieran un fondo plano, para crear volumen a llenar con objetos.

Un compañero de trabajo, Charles Annan, le robó el prototipo y lo patentó; cuando Knight lo demandó, argumentó que "una mujer nunca podría diseñar una máquina tan innovadora". Pero ella explicó los pasos de su invento y recibió el crédito; la patente pasó a sus manos luego del largo juicio, en 1871.

5. Kevlar, la fibra a prueba de balas, Stephanie Kwolek

Stephanie Kwolek buscaba un material liviano para hacer neumáticos cuando creó algo mucho mejor. (Smithsonian National Museum)
Stephanie Kwolek buscaba un material liviano para hacer neumáticos cuando creó algo mucho mejor. (Smithsonian National Museum)

La cuarta mujer que ingresó al Salón de la Fama de los Inventores, en 1995, y ganó la Medalla Nacional de Tecnología de los Estados Unidos, hizo toda su carrera en DuPont, y allí trabajaba en 1964 cuando, ante la perspectiva de una escasez de gasolina, buscaba una fibra que fuera liviana pero resistente para hacer neumáticos.

En un año creó algo que resultó cinco veces más duro que el acero. La compañía lo patentó con el nombre de Kevlar, y hoy se utiliza en chalecos antibalas, cascos militares y velas de regata.

6. Lenguaje informático COBOL, Grace Murray Hopper

Grace Murray Hopper es una pionera de la noción de software como un lenguaje independiente de las máquinas, un programa común. (Wikicommons)
Grace Murray Hopper es una pionera de la noción de software como un lenguaje independiente de las máquinas, un programa común. (Wikicommons)

La contralmirante fue una de los tres primeros programadores modernos, y trabajó en la famosa computadora Mark I de Harvard. Su idea de crear lenguajes de programación independientes de las máquinas llevó al desarrollo de COBOL (por common business-oriented language, lenguaje común dirigido a los negocios) en 1959, que todavía se emplea.

Grace Murray Hopper murió en 1992 y recibió la Medalla de la Libertad, que el presidente Barack Obama otorgó de modo póstumo porque no sólo creó el lenguaje de computación más utilizado en el mundo durante la década de 1970 sino que hizo otros aportes a las ciencias informáticas.

7. Monopoly, Elizabeth Magie

El juego Monopoly fue sacado de “The Landlord’s Game”, de una joven creadora feminista de comienzos del siglo XX. (Washington Post/Marvin Joseph)
El juego Monopoly fue sacado de “The Landlord’s Game”, de una joven creadora feminista de comienzos del siglo XX. (Washington Post/Marvin Joseph)

En 1904 una joven estenógrafa y escritora creó The Landlord's Game (El juego del propietario) para explicar de manera amena el peligro de los monopolios, el capitalismo sin controles y "los males de acumular vastas sumas de riqueza a expensas de otros", y recibió una patente.

Elizabeth Magie era una mujer muy adelantada: feminista y militante política en apoyo del "impuesto único", que promovía Henry George, un carismático político y economista del siglo XIX. Como parte de su activismo ella creó el juego, que se popularizó entre los progresistas del noreste de los Estados Unidos.

El antecedente de Monopoly, tal como lo concibió su autora.
El antecedente de Monopoly, tal como lo concibió su autora.

Treinta años más tarde, un vendedor desempleado, Charles Darrow, copió su juego y lo vendió a la empresa Parker Brothers, y se hizo millonario. Curiosamente, ese mismo 1935 esa empresa negoció con Magie compra de The Landlord's Game por USD 500. Cuando se conoció la operación, ella comentó a The Washington Post, con resignación: "Nada nuevo bajo el sol".

8. Vaporizador para regenerar la piel, Fiona Wood

Fiona Woods salvó la vida de un hombre y cambió el tratamiento de las quemaduras para incontables pacientes más. (Australian Geographic)
Fiona Woods salvó la vida de un hombre y cambió el tratamiento de las quemaduras para incontables pacientes más. (Australian Geographic)

En 1992 un maestro de escuela llegó al Hospital de Perth, en Australia, con quemaduras por gasolina en el 90% de su cuerpo. Lo atendió una médica que le salvó la vida reelaborando una técnica, que se aplicaba en los Estados Unidos, para regenerar la piel, pero en lugar de esperar el cultivo de tejido, que demoraba días que el paciente no tenía, pues las infecciones lo matarían antes, pensó en alternativas.

Fiona Woods pasó noches en el laboratorio con su colega Marie Stoner tratando de cambiar el criterio de ingeniería de tejidos. Al encontrar la forma de vaporizar células de piel, en lugar de cultivar planchas, revolucionó el tratamiento de las quemaduras. El procedimiento se sigue mejorando actualmente, y Wood trabaja en ello en su empresa Clinical Cell Culture (C3). El spray, llamado ReCell, se utilizó en 2002 para tratar a las víctimas del atentado en Bali, Indonesia.

9. Limpiaparabrisas, Mary Anderson

El limpiaparabrisas fue un invento que precedió al automóvil. (PIAA Si-Tech)
El limpiaparabrisas fue un invento que precedió al automóvil. (PIAA Si-Tech)

—También fue una mujer la que inventó el limpiaparabrisas —le dijo Marge Simpson a Homero en un capítulo en el que discutían sobre la igualdad de género.
—¡Lo cual va muy bien con otra invención masculina, el automóvil! —le contestó él.

Mary Anderson visitaba Nueva York un día frío de 1902 cuando pensó que había que hacer algo para sacar la nieve que se acumulaba en los vidrios delanteros del tranvía en el que viajaba, porque los pasajeros se congelaban ya que el conductor tenía las dos ventanas abiertas para poder ver. Regresó a Alabama, de donde era, y comenzó a diseñar un dispositivo que se operaba a mano, desde el interior de los vehículos, que patentó en 1903 por 17 años.

Cuando lo quiso vender, no consiguió comprador; en 1920, cuando la patente había caducado, el negocio automovilístico explotó, y el diseño de Anderson se volvió estándar.

10. Lavavajillas, Josephine Cochrane

Josephine Cochrane y su prototipo de máquina para lavar la vajilla sin romperla.
Josephine Cochrane y su prototipo de máquina para lavar la vajilla sin romperla.

En su mansión de Shelbyville, en Illinois, le encantaba organizar fiestas en las que servía a sus invitados en la porcelana heredada de la familia, que tenía dos siglos. Como al lavarlas el personal de la cocina rompía alguna cada tanto, Josephine Cochrane tuvo la idea de una máquina que limpiara con más eficiencia y seguridad.

"No logré que ningún hombre la hiciera como yo quería, probaban a su manera y fracasaban", dijo, en 1880, cuando diseñó su propio modelo. Tras la muerte de su esposo, tres años más tarde, que la dejó llena de deudas, desarrolló su máquina para venderla a restaurantes y hoteles. Fundó una empresa que primero llevó su nombre y hoy se conoce como KitchenAid.

11. Pañales descartables, Marion Donovan

Marion Donovan muestra cómo se usaba su pañal a prueba de filtraciones, que fue un éxito en 1949. (Smithsonian National Museum)
Marion Donovan muestra cómo se usaba su pañal a prueba de filtraciones, que fue un éxito en 1949. (Smithsonian National Museum)

Tras la muerte de su madre, su padre la llevaba a la fábrica automotriz donde trabajaba. Haber crecido en ese ambiente de progreso la ayudó cuando, al nacer su segundo hijo, no hacía más que cambiar pañales (y sábanas, en aquel momento) de uno a otro de sus bebés. Marion Donovan comenzó a diseñar un pañal a prueba de filtraciones, e hizo numerosas pruebas con cortinas de baño y por fin tela de paracaídas. El canotier, como lo llamó, fue un éxito instantáneo en 1949.

Pero cuando un año más tarde presentó un pañal descartable, hecho de un papel fuerte y absorbente, recibió burlas por proponer un objeto tan innecesario como poco práctico. Victor Mills, el creador de Pampers, reflotó la idea una década después y creó un imperio.

12. Galletitas con pepitas de chocolate, Ruth Wakefield

Las galletitas con pepitas de chocolate salieron de la cocina de Ruth Wakefield en 1930, por casualidad. (Wikicommons)
Las galletitas con pepitas de chocolate salieron de la cocina de Ruth Wakefield en 1930, por casualidad. (Wikicommons)

Uno de los productos de panadería más populares nació por accidente en Whitman, Massachusetts, en 1930. El matrimonio Wakefield tenía una taberna, Toll House, de 60 mesas que se volvió famosa entre los turistas por su cocina, en especial sus platos con langosta y sus dulces. Ruth Wakefield incluyó la recetas en su libro de 1931.

Un día preparaba galletitas cuando advirtió que no tenía la barra de cacao para cocinar. Tomó entonces un chocolate, lo rompió en pepitas con un picahielo, y las integró a la masa de azúcar rubia y nueces. Imaginó que el calor se encargaría de derretir el chocolate.

Sin embargo, al sacar la plancha del horno vio, como pequeños cristales oscuros, los pedacitos. Nació así un invento que luego Nestlé compró.

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