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El gesto de Donald Trump de tender su mano al gigante chino ZTE sorprendió a propios y extraños, al no apegarse a su retórica de America First ("EEUU primero") y empujó una jornada de resultados positivos en Wall Street, que saludó el acercamiento entre las potencias mundiales en medio de una escalada de tensiones comerciales.

Los cuestionamientos a las posibles medidas, todavía estudiadas por el gobierno para reducir el impacto de las sanciones sobre la empresa tecnológica, fueron explicadas este lunes por el mandatario.

"ZTE, la gran compañía de teléfonos china, compra un gran porcentaje de partes (componentes) a empresas estadounidenses. Esto también es un reflejo de un acuerdo comercial más grande que estamos negociando con China, y de mi relación personal con el presidente Xi", escribió Trump en su Twitter.

A su vez, su secretario de Comercio, Wilbur Ross, aseguró que su departamento está explorando "medidas alternativas" para castigar a la empresa china, sancionada por sus exportaciones a Irán y Corea del Norte.

"ZTE hizo algunas cosas inapropiadas. Lo han admitido. La pregunta es, ¿hay remedios alternativos a los que originalmente habíamos presentado?", apuntó Ross en un encuentro en el Club Nacional de Prensa en Washington.

La sanción virtualmente paralizó a la compañía y le generó la pérdida de miles de empleos. Este lunes los mercados reaccionaron favorablemente al acercamiento. "Aún cuando no se vislumbran acciones concretas "cada vez que hay señales de apaciguamiento de las tensiones, los mercados se reorientan", explicó Art Hogan de Wunderlich Securities.

El pasado 16 de abril, el Departamento de Comercio anunció la prohibición a todas las compañías nacionales de vender componentes a ZTE hasta 2025. Ross dijo que no le sorprendería que la cuestión de la empresa china saliera en las conversaciones comerciales que esta semana hay programadas entre Pekín y Washington, aunque separó ambos temas. "Se trata de una acción coercitiva separada del comercio", apuntó.

Ross hizo estas declaraciones después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara este domingo que está trabajando con su homólogo chino Xi Jinping para que ZTE "vuelva a hacer negocios, rápido" en EEUU, en una aparente señal de conciliación con Beijing.

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El mandatario lamentó que, como consecuencia de la sanción, "se han perdido muchos empleos en China" y agregó que el Departamento de Comercio "ha sido instruido para que lo solucione".

En el momento de la sanción en abril, se acordó que ZTE pagaría una multa de 1.192 millones de dólares al Gobierno estadounidense y emprendería medidas como el despido o sanción de los ejecutivos que habían violado esa prohibición. Según Washington, sin embargo, esas acciones no se llevaron a cabo, por lo que procedió a restringir las operaciones de ZTE en EEUU.

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