Como ocurrió en Argentina-Nigeria, el árbitro turco Cuneyt Cakir volvió a quedar en el ojo de la tormenta. En el 2-1 del conjunto de Jorge Sampaoli, sancionó erróneamente un penal de Javier Mascherano a Leon Balogun. Y en la semifinal entre Croacia e Inglaterra convalidó el tanto de Ivan Perisic cuando debió haber sancionado tiro libre indirecto en el momento en el que el delantero impacta el balón.

La acción sucedió a los 18 minutos de la segunda parte. El centro al corazón del área de Inglaterra encontró al defensor Kyle Walker intentando rechazar de cabeza. Pero el atacante del Girondins de Burdeos se anticipó con la suela del botín para batir al arquero Pickford y convertir el 1-1 parcial.

Pero el delantero, en la disputa del balón, generó un riesgo físico para el adversario, más allá de que no llegó a golpearlo en la cabeza. En consecuencia, Cakir debió haber sancionado tiro libre indirecto.

El VAR (Asistencia Arbitral por Video) pudo haber subsanado el error del juez señalándole por el interlocutor; sin embargo, optó por no participar, generando una segunda falla del cuerpo arbitral.

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